Ayer, 23 de mayo hizo 30 años que falleció mi madre, ella tenía 60, yo tengo 60 ahora, con lo cual llevo vivida media vida sin madre y ya he vivido más tiempo que ella, (y de más calidad) . Imposible que ella en sus últimos 10 años hubiera trabajado y llevado una vida normal como la mía ahora.
Ella era hija única, unos años antes nació un niño, pero vivió pocos días y después de ella ya no se presentó otro embarazo. Eso sí, tenía muchas primas y primos con los que tenían una relación tan familiar y cercana que suplían la relación fraternal que le faltaba.
Era guapa: delgada, muy blanca, pelo oscuro, ojos verdes... y amable y cariñosa, todos la querían.
Fue poco al colegio, pero aprendió a leer (que le encantaba) y a escribir casi sin faltas, más bien porque al ser valenciana tenía algunos fallos, pero, de verdad que muchos universitarios que, después de toda la vida estudiando aún cometen faltas de ortografía, deberían aprender de personas así, que con poco estudio consiguieron al menos defenderse bien.
Conoció a mi padre en la fábrica en la que ambos trabajaban, y después de 8 años de noviazgo se casaron y se quedaron a vivir con los padres de ella, no sé si es buena idea, a mí no me hubiera gustado quedarme con mis padres, pero reconozco que los hijos disfrutamos de los abuelos, y ellos de nosotros, claro.
Pensaban que yo sería aparadora y trabajaría en casa como ella, pero ya procuré no arrimarme a una máquina de coser, para nada, a mí no me gustaba esa profesión.
Mi hermano comenzó a estudiar bachiller porque sus profesores hablaron con mis padres de que tenía mucha capacidad de estudio y era una pena. Pero dos años después, cuando mis profesores les dijeron lo mismo de mí, no fue posible, no les culpo, el bachillerato no era gratis y no podían afrontar tantos gastos, por lo menos aceptaron que estudiase secretariado, era más barato y menos tiempo, y a mí me encantaba, y me encanta ese trabajo.
Lo que no se esperaba es que no me iba a tener a su lado como su madre a ella, bueno, en los 6 años que tardamos desde que nos conocimos hasta que nos casamos y me marché a 600 km se fue haciendo a la idea, pero fue difícil, y para mí también, lo peor verme convertida en ama de casa a los 21 años, sin trabajar, fue un cambio muy grande.
Nueve años después, en vista que ella estaba mal, que con tres niños, si no lo hacíamos de pequeños luego ya no podríamos venirnos, y pudieron dar la casa y edificaron y les dieron dos pisos y los locales, con lo cual teníamos dónde vivir y dónde poner un negocio... pues nos vinimos. Así disfrutó de sus nietos durante casi un año.
